El Zen del correr

El Zen del correr_Viaje Hacia Si MismoLa meditación del correr es muy apropiada para aquellos que tienen dificultad a la hora de parar la mente en quietud. Experimentar la carrera como una danza requiere una atención especial. Al principio jadearás inspirando y expirando.

Corre gozosamente, saborea cada zancada y cada respiración como una caricia. Tu columna está recta, tus rodillas empujan sin esfuerzo, los músculos abdominales masajean tus intestinos, la exhalación elimina toxinas y la apertura de los poros completa la limpieza a través del sudor.

No te excedas, contente. Descubre tu propio ritmo. No corras porque tengas prisa o porque quieres conseguir un objetivo. Corre en el interior de tu respiración, nunca delante de ella. El precio de correr más que ella es el dolor. A medida que tus músculos se fortalezcan, tus pulmones se expandan y tu circulación se acelere te sentirás energético, saludable y feliz.

Objetivos:

  • Sentir el estado de paz y silencio internos a través de la acción y del movimiento
  • Recargarse energéticamente y físicamente
  • Purificar emociones y pensamientos.

 

Pautas:

  • Correr desde el centro del aliento.
  • La expiración debe realizarse con energía y la inspiración debe ser completa. Aproximar el tiempo de inspiración y expiración. El esfuerzo del correr no debe causar sensación de ahogo.La respiración marca el ritmo de las piernas.
  • Soltar los músculos de la pierna que no se apoya en el suelo.
  • Las muñecas y los brazos deben ir relajados y los hombros y el cuello deben moverse con soltura.
  • La mirada no debe enfocarse en nada, debe ser global y abarcar un ángulo de 180 grados. Un método eficaz para lograrlo consiste en intentar ver al mismo tiempo los espacios que van pasando a izquierda y derecha.
  • Correr sin metas y sin ánimo competitivo.
  • Buscar una sensación global energética del cuerpo que emana de “hara” (el centro vital del vientre)
  • No te olvides de estirar tu cuerpo antes y después de salir a correr.
  • Después de ducharte tras la carrera siéntate en postura cómoda de meditación y observa tu respiración durante unos minutos.
  • La distancia que recorrer y la velocidad son relativas y depende de muchos factores: altura, peso, edad, fumadores.
  • Corre a menudo, pero que no se convierta en una tarea penosa. 4 veces a la semana podría ser una buena media.
Más información:
El Zen del correr” _ Fred Rohe. Editorial Integral
Revista Namasté
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