El Muerto que no sabía que había fallecido

el-despertar-cuantico-1Voy a contaros algo que posiblemente os impactará. Hablemos de la muerte. Es un tema escalofriante para muchos, morboso o triste para otros, un tabú o una cuestión de mal gusto para la mayoría y sin embargo es algo natural que  ocurre a todos los seres vivos. Por todo ello, los humanos se preparan poco para esta etapa de la vida. Sí, digo vida porque se trata solamente de un traspaso a otra dimensión, nada más.

Hay muchas personas que al morir no tienen conciencia de que ya no tienen cuerpo, de que han pasado al otro lado de la vida. Os parecerá extraño pero es así, lo he visto y comprobado muchas veces. Aún semanas después de haber traspasado, su conciencia aun permanece entre los vivos. Os preguntaréis ¿cómo puede ser tal cosa?. La respuesta más simple es que la muerte no existe.

El cuerpo físico se descompone, sí, pero la existencia es una cosa y el cuerpo que le permite manifestarse físicamente es otra. No podemos identificar la vida solo a través del cuerpo físico, la vida es mucho más que todo esto.

El Muerto que no sabía que había fallecido_Viaje Hacia Si Mismo-00Por las noches mientras dormimos entramos en otra dimensión. Nuestra auténtica vida va por un lado, penetra en la conciencia total y el cuerpo se queda reposando. Durante este trance hay un hilo (El cordón de plata), que une ambos estados, sutil y físico; cuando se produce la muerte, este hilo se rompe, es cuando declaramos la muerte física.

El caso del que quiero hablaros es el de un hombre que no se había dado cuenta de que había traspasado el umbral. Se sabía muy enfermo, conocía su estado y que le quedaba poco tiempo en la tierra puesto que ya le estaban administrando cuidados paliativos. Siendo de un natural religioso, pidió un sacerdote para confesarse y comulgar. Habiéndose preparado concienzudamente para tal efecto, ¿cómo podría pensar seguir vivo después de todo?

Simplemente sintió que sus fuerzas declinaban y se murió, entregó el alma a la vida eterna, (o casi), y la vida se separó de su envoltorio físico. A partir de ese momento, como su conciencia estaba en vida y no en su cuerpo inerte, nuestro hombre empezó a sentirse mucho mejor, a recuperar fuerzas tan rápidamente que se dijo, ¡caray, ya estoy curado! Podía pasear por la habitación, en pleno alborozo llamaba a todo el mundo con tanta alegría, feliz, les decía, ¡mirad, estoy sano!

Pero entonces, cuál fue su primera sorpresa al ver tumbado en la cama un cuerpo físico que no era con el que andaba alegremente por la habitación. Ese nuevo cuerpo es el llamado cuerpo etérico, un organismo de composición más sutil que resulta invisible al ojo físico.

Al momento se sorprendió también de que su alegría no fuera compartida por sus familiares, los cuales, muy al contrario lloraban y gemían desconsoladamente. ¡Vaya!, -se dijo- ¡ahora todos creen que he muerto!, pero, ¿cómo no pueden ver que estoy tan bien? Se acercaba y acariciaba con ternura sus mejillas, les decía: ¡eh, qué no estoy muerto!, ¡Miradme, estoy aquí, vivo! Pero ellos no le oían ni sentían sus caricias.

El difunto trató de meterse de nuevo en su cuerpo físico y levantarlo, pero las conexiones estaban rotas y le fue imposible. Comprendió entonces que algo extraño había pasado, pero se dijo para sí mismo que debía tratarse de un caso de parálisis momentánea que los médicos conseguirían solucionar.

Como siempre ocurre cuando se produce una defunción, aparecieron los familiares más cercanos y desencarnados junto a los Agentes que El Muerto que no sabía que había fallecido_Viaje Hacia Si Mismo-55trabajan en la otra esfera, los llamados Guías de Luz, que son los que se ocupan de los asuntos de tránsitos. Nuestro hombre los pudo ver y escuchar. Ellos son los encargados de explicarle al traspasado su nueva condición por si aún no se ha enterado. Y así fue como todos ellos trataron en vano de exponerle su nueva situación diciéndole que ya no estaba en el Mundo Físico, que su vida proseguía en esa otra esfera. Pero él creyó que estaba sufriendo una alucinación; que aquellos aparecidos eran fruto de su descontrolada imaginación producto de una alta fiebre y rechazó de lleno cualquier aclaración.

La situación empezó a ser dramática cuando el fallecido vio que estaban de preparativos para su entierro y se pasó toda la noche tratando de llamar la atención de sus familiares, con toques, con sacudidas para que cesasen en su obstinación de darlo por muerto, pero nada, nadie le oía, su voz y sus puños carecían de fuerza física.

Así tuvo que asistir impasible a los cuidados funerarios y vio como le metían en el ataúd, llegaba a la iglesia, lo despedían con un réquiem, lo metían dentro del coche funerario que le llevaría al cementerio y allí sepultaron su cuerpo y todos los asistentes desaparecieron dejándole solo.

Fue entonces cuando se requirió mi asistencia. Tenía que persuadir a este hombre de que su vida terrenal había terminado y que su vida iba a desarrollarse en otra esfera y debía ir adaptándose. Tenía que despedirse de la Tierra y celebrar su nacimiento en el Mundo Astral o Mundo de Deseos.

Me pasé mucho tiempo explicándole la situación y parecía no servirle de nada. Sus familiares en esa otra dimensión y sus Guías de Luz también lo intentaban, pero todo parecía inútil. Así que decidí recurrir a los vivos en la tierra y por medio de un instrumento muy eficaz: la plegaria.

El Muerto que no sabía que había fallecido_Viaje Hacia Si Mismo-44Pocas personas conocen realmente los poderes de una plegaria, o de un mantra, cuando ésta se utiliza adecuadamente. En general se ruega en estos casos por el descanso eterno y muchas veces se le pide al fallecido que ayude a los que se han quedado en tierra desde el más allá. Esto el muerto no está en condiciones de hacerlo de inmediato en tanto no haya llegado al Mundo Astral, porque hay pasos intermedios hasta lograr plenas facultades en la otra dimensión.

La plegaria es muy eficaz porque moviliza fuerzas elementales, es decir que es una llamada a una categoría de entidades que conocemos con el nombre de Elementales, cuyo propósito es cumplir los deseos de las personas que ruegan, siempre y cuando sus peticiones estén dentro del orden establecido y en cumplimiento de su programa humano. Su única función es esa. Si los familiares del fallecido rezan para que éste se manifieste, para que no les deje y puedan verlo, los Elementales se ponen en acción y forman alrededor del traspasado una barrera que les impide avanzar hacia la luz; pero como no les es posible manifestarse en el mundo físico, aun permaneciendo cerca de sus familiares terrenales, éstos no pueden verlo. Este tipo de plegarias son contraproducentes ya que atan al difunto a un estado que le impide progresar.

En cambio las plegarias que tienen como objetivo que el extinto se vaya hacia la luz, siga su camino en paz, tranquilo, aceptando su nueva condición, son muy positivas porque los Elementales secundarán de inmediato su petición y establecerán en torno al traspasado una especie de cápsula espacial que lo propulsará hacia Arriba.

Amparado por este sistema, lo que hice fue sugerir a la familia que rezase en este sentido para que su ser querido llegara cuanto antes allá arriba sin sentir pena y congoja por los que dejaba abajo, con el convencimiento de que volverían a encontrarse algún día en el Mundo Superior.

Afortunadamente mis sugerencias fueron captadas de inmediato y sus familiares rezaron encomendando el alma de su ser querido a la paz de la nueva vida. Cada uno lo hizo a su manera:

Te deseo buen tránsito; en la gloria estés; te liberaste de tu cuerpo y de tu dolor, solo deseo que estés en paz, liberado; feliz viaje; creo en la vida eterna y a ella me remito; o creo en la reencarnación y nos volveremos a encontrar de nuevo.

Esos fueron algunos de los ruegos que llevaron a nuestro hombre a ser propulsado por los Elementales hacia la Luz.

El Muerto que no sabía que había fallecido_Viaje Hacia Si Mismo-99Vi como aquél hombre dejaba al fin de preocuparse por su avatar mortal, dejó de sentir inquietud por su cuerpo enterrado. La coraza de los Elementales le dio seguridad y el reencuentro al fin con sus seres queridos desencarnados fue una explosión de Amor Celestial. Cuántas cosas deberían ahora contarse…

Te acuerdas de aquel día en que, estando en mi cuerpo físico, siendo tu padre, o tu madre.., tu amante.. tu amigo… pasamos por esto y aquello, jajaja, mira que nos costó superar aquella prueba… y ya ves todo acaba siendo para bien… ¡hay que ver cómo somos los humanos cuando bajamos a la tierra…!

Así fue como otro caso se había resuelto satisfactoriamente.

Milena Llop

(Me tomé la libertad de alargar este cuento con la expresa licencia de Kabaleb que sin duda, siempre atento a mi existencia, resulta ser siempre una divina inspiración.)
Fuente: redmilenaria.com
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