Los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no

Los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no _ Viaje Hacia Si MismoMillones de veces encontramos conocidos que saludamos con un beso y caemos en la tentación de instar a nuestros hijo/as a dar un beso también contra su voluntad. ¿Por qué no los dejamos elegir?

Pero, ¿qué son los besos? Dice la RAE que besar es la acción de “Tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia”, que es una definición que debe estar muy cerca de lo que sienten los niños que son los besos: una muestra de cariño. Por eso los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no.

Señal de cariño o amistad

Yo, como todo padre y madre, les doy muchos besos a mis hijos, pero se los doy yo. No les pido nunca que me den un beso y quizás por eso me dan pocos, pero sé que el día que me abrazan y me dan un beso, me lo dan porque lo sienten, porque quieren, porque sienten cariño o están agradecidos por algo.

Los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no _ Viaje Hacia Si Mismo-00Sin embargo, a estos besos de cariño y amistad se les suman los del “por quedar bien”, esos que damos por compromiso en un acto que personalmente no acabo de entender, porque en realidad ni siquiera das dos besos, chocas las mejillas mientras haces el ruido de besar con la boca. Y si alguien lo hace bien y te planta los dos besos, uno en cada mejilla, entonces sientes que se ha extralimitado (si la acabas de conocer) o sientes hasta un poco de repulsa, según quién sea. Si es tu preciada abuela, por decir algo, que te dé los que quiera y como quiera.

Pero volviendo a los niños, creo que cuando un padre o una madre le dice a su hija “venga, Laura, dale un beso a la tía Loli” está cometiendo un error. Primero porque Laura tiene que ser libre de besar a quien quiera y segundo porque le estás pidiendo a tu hija que demuestre un cariño que en realidad no siente, sólo para quedar bien.

Los besos no se piden, se regalan

Hablé de ello hace ya cinco años. Los besos no se piden, se regalan. Deben sentirse, deben ir cargados de la emoción y por eso los adultos se los damos sólo a quien queremos y cuando queremos.

Ahora me diréis eso de que “ya, pero cuando conoces a alguien le das dos besos”, y os diré “exacto, dos besos”. Dos besos que no llevan carga emocional, dos besos que le damos a las mujeres, pero no a los hombres, a los que les damos la mano. Y yo no le doy la mano a un tío como diciéndole que siento cariño por él, sino como gesto de contacto permitido socialmente que en cierto modo nos transforma de desconocidos a conocidos.

Pero a un niño no se le piden dos besos. Nadie le dice a un niño de tres años que dé dos besos al tío Juan, o dos besos a la Paqui, la carnicera del pueblo de toda la vida. Al niño se le pide que le dé un beso. Un único beso, ese que nosotros solo damos por cariño o amor. ¿O acaso cuando acabáis de conocer a alguien dais un solo beso? Porque dos no quieren decir mucho, pero uno sí, un beso es un “¡MUA! Toma beso que quería darte”.

Así que en realidad les estamos pidiendo a los niños un gesto de cariño que no sienten. A ellos no les supone probablemente ningún problema, pero no tiene demasiado sentido igualar nuestros besos, o sus besos hacia nosotros, cargados de sentimiento y significado, con besos vacíos que les hacemos dar para que la otra persona piense o sienta que le tienen un afecto que no existe.

¿Quieres que mis hijos te den besos? Tendrás que ganártelos y te los darán, solo si ellos quieren.

Fuente: bebesymas.com
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