Si alguien se enfada o trata de insultarte…

Si alguien se enfada o trata de insultarte... -Emilio Carrillo-Viaje Hacia Si MismoPor Emilio Carrillo

No trates de dominar… y nunca te enfades.
De hecho, en la medida que cesa la lucha del ego, adquieres una imperturbabilidad que hará imposible que te enojes por nada ni por nadie. El otro podrá intentarlo, por ejemplo, insultándote, pero tú no te sentirás aludido.

Si alguien se enfada o insulta, es su problema. Nada tiene que ver contigo. El insulto solo será tal si a ti te lo parece; en caso contrario, no te sentirás insultado.

Y si te afecta y respondes de la misma manera, será señal inequívoca de que el enfado o el insulto del otro era solo la excusa que necesitabas y estabas esperando para sacar a la luz la ira o el enojo que ya bullían en ti.

Nunca te enfades…

Y si alguien de tu entorno lo hace, toma consciencia de que ese enfado que experimenta es una enfermedad con la que está envenenando su cuerpo y su ser. Por tanto, no le respondas con ira, sino con compasión…

Si a alguien le da un infarto de corazón tú no te peleas con él, sino que lo atiendes en la medida de tus posibilidades y lo llevas a un hospital. Pues de idéntica forma, si alguien se enoja, se enfada o te insulta, no te pelees con él, percibe su enfermedad y responde con compasión.

Viejo hábito

Nuevo hábito

Enfadarte, sentirte aludido por los insultos de otro y enojarte sin darte cuenta de que el enfado o el insulto de ese otro era solo la excusa que necesitabas y estabas esperando para sacar a la luz la ira que ya bullía en ti.

Adquirir una imperturbabilidad que haga imposible enojarse por nada ni por nadie. Si alguien te insulta, es su problema. Nada tiene que ver contigo. El insulto solo será tal si a ti te lo parece; en caso contrario, no te sentirás insultado. Y si alguien de tu entorno se enfada, toma consciencia de que ese enfado que experimenta es una enfermedad… Si a alguien le da un infarto de corazón tú no te peleas con él, sino que lo atiendes en la medida de tus posibilidades. Pues de idéntica forma, si alguien se enoja o te insulta, no te pelees con él, percibe su enfermedad y responde con compasión.

El deseo de dominio y los enojos son propios del ego.

Cuando dejas de estar abducido por la mente y tomas el mando consciente de tu vida, el piloto automático del ego se desactiva y fluye lo que auténticamente eres.

Entonces eres imperturbable y todo cambia simplemente porque tu actitud cambia: todo pasa a ser distinto y contemplas el mundo tal y como verdaderamente es. Tú eres lo único que estaba inquieto y eso te impedía ver las cosas como son. Ya no lo estás y ves la realidad.

Del libro de Emilio Carrillo titulado “Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo”, Ediciones ENDE, 2015.
Fuente: emiliocarrillobenito.blogspot.com
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