Éxito y fracaso, dos ideas que conviene cuestionar

Éxito y fracaso, dos ideas que conviene cuestionar-Viaje Hacia si MismoEstamos inmersos en un sistema que se apoya casi exclusivamente en las apariencias.
Tendemos a juzgar con mucha rapidez y a sacar conclusiones tan veloces
como incompletas de casi todo.

Pareciera que el ser humano se siente más cómodo así, clasificando, prejuzgando de acuerdo a lo que puede percibir. Nos dejamos llevar por lo que nos parece que la gente es y mucho de esto tiene que ver con cómo se visten, qué música escuchan, qué marca de zapatos calzan, si tiene tal o cual smartphone. También nos suele interesar, a la hora de sacar conclusiones, si las personas practican deportes, cuáles y con qué maestros, adónde se fue de viaje el año anterior y si tienen casa propia o alquilan.

Nosotros mismos, íntimamente, nos sentimos mejor si manejamos un auto último modelo que un modesto modelo 95; quizá en parte se deba a que nos miran diferente y a que la autovaloración se establece en estos estándares adquiridos. Sí, adquiridos, no propios, ya que desde niños estamos envueltos en una dinámica de valores en la que ser exitoso depende de cuánto tengamos.

Siguiendo esta línea, triste aunque cierta en muchas ocasiones, en la fantasía de lograr ser más valiosos dedicamos gran parte de nuestro tiempo, la mayor riqueza que tenemos, a producir. Producir para después comprar, comprar para pertenecer. Una ecuación tan simple como descabellada.

Mientras tanto, nos empeñamos en escapar de todo lo que tildamos de fracaso y paradójicamente más nos acercamos a él. Porque fracaso, el verdadero fracaso, no es en realidad lo que creemos que es. Pero para comprenderlo debemos necesariamente replantearnos qué es el éxito.

El Éxito

Hay ideas que terminan por encarnarse, por volverse tan parte de uno que ni siquiera advertimos que las tenemos. La del éxito, en mayor o menor medida, es una de ellas.

La mayoría de nosotros vivimos con una idea de éxito prefabricada, que bien podría venderse enlatada en cualquier supermercado. La fórmula del éxito con la que hemos crecido es más o menos la misma y está cercanamente relacionada a lo que analizamos líneas arriba: el exitoso es el que más consume, el que más muestra y el que más tiene.

Pero en realidad esa es una idea demasiado estrecha y, mínimamente, pobre. Cada persona, tú mismo, tiene la responsabilidad de preguntarse que es el éxito para ella. Lo más sano sería que haya tantas ideas de éxito como personas en esta bella Tierra, las respuestas son infinitas. Para algunos el éxito podría ser conocer culturas distintas a la propia, para otros formar una familia, para algún otro acumular posesiones y para un cuarto servir a los demás. Todas son válidas siempre y cuando sean coherentes con nuestro espíritu.

Hay tantas ideas de éxito como personas en esta bella tierra y
todas son válidas, siempre y cuando sean coherentes con nuestro espíritu.

Para vivir exitosamente, a veces con eso no es suficiente. Tenemos derecho a soñar (a soñar en grande) con aquello que nos hace vibrar. Y para llevarlo a cabo, para ser honestamente exitoso, es menester que nos decidamos hacer algo al respecto, idear un plan de acción y  ejecutarlo.

El Fracaso

Fracaso una palabra fantasma, nadie habla de ella de buen grado. Se le teme. Pero no le tememos al fracaso en sí, sino, como sucede con el éxito, a todo lo que significa para nosotros.

La idea que tenemos del fracaso es la causa de que nos de miedo soñar; nosotros mismos matamos a nuestros propios sueños. Pensar en el fracaso hace que nos limitemos a la hora de proyectar la vida que deseamos, hace que no nos animemos, nos deja paralizados. Este es el más grande fracaso: desperdiciar tu vida por miedo, por el qué dirán, por no atreverte a ser quien eres en realidad.

“Fracaso es la gran oportunidad de empezar de nuevo con más inteligencia” Henry Ford

Pero no te desanimes, con esto del fracaso hay una buena noticia y es que no existe. Lo que sí puede ocurrir es que los resultados que obtengas sean diferentes a los que esperabas, eso es todo. Aun así, no deja de ser una magnífica oportunidad para aprender algo nuevo.

Resiliencia

Conviene aquí traer un término acuñado por la física, pero que bien se aplica al tema en cuestión: la resiliencia. Dice la Real Academia Española que la resiliencia es la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había sido sometido.

Para poder aplicar esta cualidad y ser resilientes en la vida, debemos contar con nuestra propia fortaleza. La fortaleza interior es igual que un músculo, debemos entrenarla y tenerla en forma para cuando necesitemos hacer uso de ella.

Si huimos de nosotros siguiendo ideas de éxito que no son propias, ya sea por comodidad o por miedo, si escapamos de las lecciones de los “fracasos”, de las señales que nos da el cuerpo y la vida de que “no es por ahí”, si nos escabullimos de aquello que nos cuesta y si elegimos siempre el camino más fácil aunque sea el equivocado, el día que necesitemos tener entrenada la resiliencia, la fortaleza y la autoconfianza, nos inundarán los miedos, nuestras perezas y nuestras grandes carencias.

“La confianza en uno mismo es el primer secreto de éxito”. Emerson.

Debemos atrevernos a mirarnos a los ojos a nosotros mismos. Poner sobre la mesa todas nuestras fortalezas y empezar a andar dejando el miedo detrás, haciéndonos más grandes a medida que avanzamos.

La vida no es para cobardes. Honrar la vida es solo cosa de valientes.

Fuente: Revista Ahora
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