Una verdadera Navidad es una fiesta del Amor _ María Damiani

Una verdadera Navidad es una fiesta del Amor _ María Damiani-Viaje Hacia Si MismoLas celebraciones de Navidad están relacionadas con fiestas en familia o reuniones con amigos y pareciera esperar esta época del año con sentimientos que anhelan un mundo de paz y de amor. Cada cual confiere a esos días un significado distinto.

Para muchos la Navidad encierra momentos de felicidad, de esperanza y de unión familiar, mientras que para otros es una época con cierta tendencia a la tristeza o la nostalgia que en ocasiones les lleva a episodios depresivos. La soledad puede aumentar la incidencia de depresión cuando se convierte en pensamientos o sentimientos negativos asociados a una visión negativa de la realidad. Pero, en algunos casos, el estar sólo con uno mismo también puede calmar la mente, ayudar a fortalecer el auto-control, a conocerse mejor y a identificar las propias sensaciones, sentimientos y necesidades individuales.

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Aprendamos a pedir y ofrecer ayuda, tenemos más fuerza que la propia

Imagino que tú, como yo, habrás tenido algún momento de desesperación en el que te habrás dado cuenta de que tus capacidades no son suficientes para enfrentarte al reto que se te presenta.  Es una experiencia epifánica, que puede llevarte al crecimiento, al descubrimiento,  o a la autodestrucción.

No estamos solos, aprendamos a pedir y ofrecer ayuda…  Tenemos más fuerza que la propia, y podemos ser fuerza para el que ya no resiste más. Es importante no olvidarlo… No terminamos en nosotros mismos… Somos mucho más.

Y este hermoso vídeo también lo demuestra:

Fuente: meditacionesdeldia.com

Estrellas de mar

En ciertos lugares del mundo, existen playas que, después que baja la marea, quedan cubiertas por millones de estrellitas de mar, totalmenteestrellas-de-mar-by-zirta[1] indefensas, ya que todavía no han desarrollado su caparazón. Su delicada piel no soporta el calor del sol y terminan muriendo.

Un día, caminando por la playa, reparé en un niño que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez…

Tan pronto como me aproximé, me di cuenta de que el niño recogía a las frágiles estrellitas de mar y una a una las arrojaba de nuevo al mar.

Intrigado, le pregunté por qué estaba haciendo eso y me respondió:
–Estoy devolviendo estas estrellas de mar al agua. Como ves, la marea es baja y si no las arrojo rápido, morirán aquí deshidratadas.

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Cambiar sin renunciar a las raíces

Hay momentos, en la vida de uno, en los que –al mirarse al espejo– no se reconoce…  Para bien, o para mal.

Las personas cambiamos, nos transformamos, evolucionamos…  Y corremos elcambiar sin renunciar a nuestras raices riesgo de olvidar nuestras raíces, de perder nuestro pasado, de enterrarlo en el inconsciente… Y no es buena idea tratar de encerrar en un ataúd a quien todavía está vivo, aunque sólo sea en nuestra memoria, porque entonces nos atacan nuestros fantasmas, y nos impiden vivir en paz. 

Debemos tener siempre muy presente que hemos llegado a ser quienes somos porque venimos de donde venimos…  De lo contrario, seríamos otros.

Fuimos gusano antes de convertirnos en mariposa…  Y no hay que avergonzarse por ello, fue una etapa necesaria.  Y, si fuimos Ulises antes de transformarnos en cerdo siguiendo las tentaciones de Circe, tampoco tenemos por qué desesperar.  Todavía nos queda camino, todavía hay vida por transitar.

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